En marzo de 2025, el Gobierno italiano introdujo una importante reforma sobre la ciudadanía italiana y el ius sanguinis, endureciendo las reglas para los descendientes de italianos en el extranjero.
El principio de ius sanguinis sigue vigente, pero redefinido: sólo los descendientes hasta la segunda generación (con al menos un padre o abuelo nacido en Italia) tendrán derecho automático a la ciudadanía.

Será además obligatorio mantener un vínculo concreto con Italia, ejerciendo un derecho o deber cívico al menos una vez cada 25 años.

👉 Decreto-Ley 28 de marzo de 2025, n. 36 disponible en PDF adjunto.


Ciudadanía italiana y limitación generacional

La transmisión automática de la ciudadanía se restringe:
Solo quienes tengan padre o abuelo nacido en Italia podrán acceder automáticamente, reforzando los valores de participación, responsabilidad cívica y pertenencia.


¿Quién puede solicitar la ciudadanía italiana?

Desde el 28 de marzo de 2025, las nuevas solicitudes serán aceptadas sólo si:

  • El padre o adoptante ciudadano italiano nació en Italia;
  • El padre o adoptante ciudadano italiano residió en Italia al menos dos años consecutivos antes del nacimiento o adopción del hijo;
  • Un ascendente de primer grado nació en Italia.

Las solicitudes anteriores seguirán su curso normal.


Cambios futuros: proyecto de ley

El proyecto de ley contempla:

  • Los hijos menores de ciudadanos italianos podrán obtener la ciudadanía si nacen o residen dos años en Italia mediante una declaración de los padres;
  • Quienes hayan perdido la ciudadanía podrán recuperarla residiendo dos años en Italia;
  • Los nietos de italianos podrán obtener la ciudadanía tras tres años de residencia;
  • Los cónyuges podrán naturalizarse sólo residiendo efectivamente en Italia.

Obligación de mantener el vínculo: cada 25 años

Cada ciudadano italiano nacido en el extranjero deberá, cada 25 años, realizar actos como:

  • Votar,
  • Renovar el pasaporte o la cédula,
  • Mantener la regularidad fiscal y de registro.

Contexto: fuerte aumento de solicitudes

Entre 2014 y 2024, los ciudadanos italianos en el extranjero aumentaron un 40%, alcanzando los 6,4 millones.
En Argentina, las solicitudes crecieron de 20.000 a 30.000 en un solo año.
Hay más de 60.000 procesos judiciales pendientes.


Centralización en la Farnesina

Todos los trámites de reconocimiento se centralizarán en un nuevo departamento en el Ministerio de Asuntos Exteriores, optimizando procesos y servicios.


Filosofía de la reforma

La reforma es selectiva, no punitiva:
La ciudadanía italiana seguirá basándose en ius sanguinis, pero para quienes mantengan un vínculo real y activo con Italia.


Conclusión

Italia renueva su visión de ciudadanía, reforzando el ius sanguinis con herramientas modernas que garantizan una identidad viva y comprometida.